viernes, 25 de marzo de 2016

“EN ADHESIÓN AL DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA” 21 de marzo


EL POETA Y EL ARTE


ESCRIBE:

NORBERTO PANNONE, 

PRESIDENTE DE ASOLAPO ARGENTINA


En Las distintas formas de mirar las cosas de la vida, un poeta entiende que; el mástil de un barco, una horca y una cruz se fabrican con diferente madera. Entiende la diferencia entre una piedra del muro de una Iglesia y una piedra del muro de una prisión. Oye “las voces de las piedras”. Muchos de nuestros poetas hablaron de la “Voz” mineral: Jaime Dávalos, Manuel J. Castilla, Leguizamón, Yupanqui, Sábato y tantos otros.  El Poeta entiende y conoce el idioma de las viejas paredes; de los túmulos; de la ruina de los ríos y los bosques; de la montaña y la llanura. Comprende el canto de los pájaros y el sonido del viento; el murmullo de la lluvia y la fragancia de una flor. Descubre el sentido del dolor y la alegría, de la vida y de la muerte. Oye las voces del silencio y deduce la diferencia psicológica de las mismas. Comprende que los mutismos pueden ser diferentes. Con tenacidad, busca desarrollar esa comprensión poética del mundo para fortalecerse y reforzarse, porque sólo a través de ella entrará en contacto con el universo verdaderamente real. Debemos estar convencidos que en el mundo existente, detrás de los fenómenos que nos parecen semejantes, se ocultan a menudo portentos tan disimiles que, sólo fuera de nuestra frecuente ceguera, se podrían explicar, dando por el suelo con nuestra simple percepción de las semejanzas. No parece ser tan simple entonces, ni es lógico, que todos podamos ver en la misma gota de agua: la idéntica reflexión de la luz, un significado semejante o experimentemos la misma sensación emocional. Todo arte consiste en entender y representar diferencias huidizas. El mundo fenoménico es meramente sustancial para un artista (como lo son los colores para el pintor y los sonidos para el músico) pues, ese mundo contribuye a alimentar su inspiración. No nos cabe duda que: desde la nada, nada existe. Aunque algunos filósofos afirman que: “si “nada” es lo opuesto de “todo”, tiene que existir, aunque mas no sea, como concepto” En el fenómeno de la percepción de los contenidos de las cosas (noúmeno) existe un “aparato” sutil al que llamamos “alma de artista”. Un artista debe ser un clarividente, un dotado por el espíritu divino de Dios, si se es creyente, o por la naturaleza misma, si su fe no existe. Debe ver aquello que los demás no ven y, con su magia, debe poseer la habilidad y/o el don de hacer que los demás vean lo que no ven por sí mismos. El arte ve más y a mayor distancia de lo que ve el común de las personas que sólo andan a tientas y en consecuencia, no logran advertir las diferencias entre las cosas que no se expresan física o químicamente. El arte sirve de soporte a los sentidos. Ve mucho más que el aparato más perfecto; escucha el sonido del universo; palpa la tersura del aire; huele toda la sal de los océanos y saborea (metafóricamente hablando) hasta las partículas del perfume mineral. Percibe las infinitas facetas incorpóreas del cristal, y en una de esas fases, encuentra al Hombre.


©Norberto Pannone, poeta y escritor argentino


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