jueves, 23 de febrero de 2017

"ANALOGÍA MÓRBIDA" - Editorial publicada en diario LA REPÚBLICA (Uruguay).



"Analogía mórbida" - Feb 19, 2017 | Por: Eduardo Sanguinetti, filósofo

Debemos correr el riesgo de ser muy precisos al verificar la realidad, a pesar de provocar cierto malestar inicial, en el camino de la resistencia para modificar rumbos, sería hoy el único referente lúcido para preservar el futuro, nuestro futuro.
Hoy se impone hablar francamente, sin dobleces, sentir, pensar y decir es la consigna. No desesperar y soportar con dignidad este tiempo de transición con lucidez, sin dejarse llevar por la embestida del aparato represor instalado por corporaciones de estafadores genocidas, ladrones y psicópatas, hoy en puestos de gobierno, con políticas de exterminio en acto, han eliminado todo lo maravilloso que tenía la vida en términos de naturalidad y principios éticos de relación.
Por lo manifestado, a mi parecer, la historia humana, a través del ruido y de la ira, a través del ensayo y el error, es una historia presocial. Para salir de ese estadio hace falta el despliegue de movimientos profundos, como la toma de conciencia elemental de las primeras verdades y del peligro mortal para nuestra especie de seguir siendo esclavizados por la pesada bota del neoliberalismo y sus bestiales referentes.
¿Cabe alguna duda de que estamos transitando un tiempo sin tiempo, donde la mentira se ha impuesto como principio y fin de atrocidades cometidas contra pueblos enteros diezmados, en un afán de “ir por todo”?
Para no arribar al Armagedón, anunciado en textos sagrados de las más diversas civilizaciones de todos los tiempos, al que estamos llegando, la única esperanza es salvaguardar las voluntades lúcidas de este caótico mundo que habitamos… ellas se ven oprimidas por las denominadas “buenas costumbres”, “moral habitual”, impuestas por los autodenominados “respetables ciudadanos”, que no son otros, que la pudibunda e infecta plutocracia y cleptocracia genocida, siempre en pos de horizontes de decrepitud y sometimiento. Así son las cosas… indigna pensar como todo ser que rebosa de intuiciones, premoniciones, sensibilidad y coraje del instante, desprovisto de ambiciones, ha resultado ser “molesto” y “peligroso”, para esta comunidad infecta, cotidiana y previsible, llana y ordinaria, asesina y cobarde.
Comunidad, con “tara” propia de sectas de seres a medio vivir, a medio pensar, a medio respirar, a medio hacer, a medio disfrutar, que no se contentan con aconsejar, sino que toman sobre sí la iniciativa irreprimible de censurar y asesinar a quienes pueden modificar el “estado de las cosas” en que se debate la humanidad.
En esta ocasión, escribo con el propósito de hacer justicia a lo maravilloso, de situar en su justo contexto ese odio hacia lo maravilloso que seres en posición de poder padecen, esa sensación de ridículo que pretenden atribuir a lo maravilloso… Acaso, lo esencial no es disfrutar de lo que nos ha sido legado, ser dueños de nosotros mismos, señores de nuestro tiempo y espacio… ¡ah! y del amor.
Todo lo que tiene en su origen un principio de poesía se desarrolla con ‘gracia’. Sin ser grandes visionarios deviene en meditar el por qué las grandes civilizaciones de la antigüedad nacieron consagradas por la belleza y sabiduría.
En antípodas, si pensamos un poco en nuestra civilización, veremos que jamás ha sido meditada en términos de belleza, inspiración y poesía. En realidad fue construida en términos de sumar y multiplicar dividendos, en favor de unos pocos y en detrimento del pueblo, hambreado y en estado de indefensión, víctima total de las veleidades de unos pocos ignorantes, bestiales, que degradan el “sentido de la vida” y la “felicidad”, fin primero y último del ser y estar en esta tierra.
Ante el aluvión de informes, notas y realidades fabuladas de medios de publicidad, un espectáculo travestido de la vida entre bambalinas, que proyectan las miserias de los poderosos, de los impotentes militantes de la mentira, los agoreros de la estafa… ante esta visión, pareciera que no existe un sitio donde retirarse, a no ser que permanezcamos quietos, inmóviles. Si llegáramos a hacerlo, sin perder el equilibrio, sin dejarnos llevar por la embestida, puede ser que seamos capaces de controlarnos y de esa manera actuar, en el preciso instante en que sea preciso.
Desde el momento de despertarnos, hasta el de acostarnos, todo es una farsa, una vergüenza, una estafa, todo el mundo lo sabe y todo el mundo colabora con la perpetuación del fraude. Sin dudas por esto les es tan fácil a los poderosos psicópatas que gobiernan el mundo, organizar guerras y cruzadas contra el vacío.
Ante el paroxismo, legitimado en acciones nefastas para la vida en relación de los pueblos, hechas efectivo en acto por gobernantes hoy en función, estafan y roban en las arcas del Estado, negocian todo, eliminan la historia, acciones, que instan a nosotros, ciudadanos libres, valientes y éticos a denunciarlos, exigiendo renuncien a sus cargos, sometiéndolos a la justicia, pareciera hoy, ausente y a las más duras penas que les corresponden; pero, están blindados. ¿Qué hacemos entonces? Tantos cómplices en las ciudadelas del poder, que es feo, sucio y asesino, mafias enquistadas en los poderes.
Notamos a través de ciertos signos el fin de una época, la frivolidad, la idiotez, el anestesiamiento, la cobardía, el embotamiento, como también la aceleración, la inflación, la mentira, la masturbación, pues los pueblos se masturban espiritualmente, si se sienten satisfechos con las promesas de los ignorantes que gobiernan, descuidando la cristalización de esas promesas. En primer lugar, la publicidad ha prostituido los modos de vida de la humanidad, una forma degenerada de la revelación, la única que puede concebir el pensamiento mercantil, luego, la masturbación convertida en método se ha extendido a todos los espacios del acontecer de nuestra civilización, en proceso de demolición.
Pertenecen definitivamente al pasado, se han muerto sin dejar descendencia, fenómenos tales como el desarrollo paulatino de los talentos, su lenta maduración natural… los nombres de grandes hombres y mujeres del pasado, que jamás han sido ricos, salvo en ideas e ideales, ya no son más que sonidos vacíos de significado; las nuevas generaciones están siendo entrenadas en las lides de acumular, delinquir, sumándose a tendencias prostibularias, devenidas en ceremonias donde el narcisismo a ultranza y el egoísmo, tienen sitial de honor.
Nos encontramos en una guerra de fuegos cruzados, en la que nadie sabe ya, quién mira a quién… y la realidad relatada por “diva centenaria”, fan de milicos genocidas, tiempo de mentirosos y fabuladores, defendiendo terrorismo de estado y dictaduras atroces. Tengo muy buena memoria, amo la verdad y me niegan pantalla y micrófono.
En fin, cada uno sabrá si siguen permitiendo ser humillados por los impotentes poderosos, espero hagan valer su dignidad en libertad, pues, no da para más el estado de degradación y explotación al que estamos expuestos.


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